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Depresión - Manías
Las depresiones se incluyen en el grupo de los trastornos afectivos,
no sólo la tristeza, sino tambien en la incapacidad de dar afecto o recibirlo
de quienes nos rodean.
Actualmente se las divide en
• Secundarias: relacionadas con otra enfermedad
médica o psiquiátrica.
• Primarias: aparecen de manera autónoma y se las divide en:
unipolares (aparecen a partir de los 30 años y desaparecen con tratamiento
adecuado); y bipolares (presentan intervalos de normalidad, depresión
y manía, y tienen peor pronóstico que las anteriores por ser
mas inestables).
Actualmente contamos con excelente farmacología
para cada tipo de depresión, siempre acompañado por tratamiento
psicoterapéutico.
¿Qué es un trastorno depresivo?
El trastorno depresivo es una enfermedad que afecta
el organismo (cerebro), el ánimo, y la manera de pensar. Afecta la
forma en que una persona come y duerme. Afecta cómo uno se valora
a sí mismo (autoestima) y la forma en que uno piensa. Un trastorno
depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de tristeza. No indica debilidad
personal. No es una condición de la cual uno puede liberarse a voluntad.
Las personas que padecen de un trastorno depresivo no pueden decir simplemente
"ya basta, me voy a poner bien". Sin tratamiento, los síntomas
pueden durar semanas, meses e incluso años. Sin embargo, la mayoría
de las personas que padecen de depresión puede mejorar con un tratamiento
adecuado.
Tipos de depresión
Al igual que en otras enfermedades, por ejemplo las
enfermedades del corazón, existen varios tipos de trastornos depresivos.
Brevemente, los tres tipos más comunes son:
• Depresión severa
• La distimia
• El trastorno bipolar
En cada uno de estos tres tipos de depresión,
el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
Depresión severa.
Se manifiesta por una combinación de síntomas (vea la lista
de síntomas) que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar,
dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras. Un
episodio de depresión muy incapacitante puede ocurrir sólo
una vez en la vida, pero por lo general ocurre varias veces.
Distimia.
Un tipo de depresión menos grave, incluye síntomas crónicos
(a largo plazo) que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con
el funcionamiento y el bienestar de la persona. Muchas personas con distimia
también pueden padecer de episodios depresivos severos en algún
momento de su vida.
Trastorno bipolar.
Llamado también enfermedad maníaco-depresiva, no es
tan frecuente como los otros trastornos depresivos. Se caracteriza por cambios
cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado
o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión).
Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos,
pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en
la fase depresiva del ciclo, puede padecer de uno, de varios o de todos
los síntomas del trastorno depresivo. Cuando está en la fase
maníaca, la persona puede estar hiperactiva, hablar excesivamente
y tener una gran cantidad de energía. La manía a menudo afecta
la manera de pensar, el juicio y la manera de comportarse con relación
a los otros. Puede llevar a que el paciente se meta en graves problemas
y situaciones embarazosas. Por ejemplo, en la fase maníaca la persona
puede sentirse feliz o eufórica, tener proyectos grandiosos, tomar
decisiones de negocios descabelladas, e involucrarse en aventuras o fantasías
románticas. Si la manía se deja sin tratar puede empeorar
y convertirse en un estado sicótico (el paciente pierde temporalmente
la razón).
Síntomas de depresión y manía
No todas las personas que están en fases depresivas
o maníacas padecen de todos los síntomas. Algunas padecen
de unos pocos síntomas, otras tienen muchos. La gravedad de los síntomas
varía según la persona y también puede variar con el
tiempo.
Depresión
• Estado de ánimo triste, ansioso o "vacío"
en forma persistente.
• Sentimientos de desesperanza y pesimismo.
• Sentimientos de culpa, inutilidad y desamparo.
• Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades
que antes se disfrutaban, incluyendo la actividad sexual.
• Disminución de energía, fatiga, agotamiento, sensación
de estar "en cámara lenta."
• Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.
• Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de
la cuenta.
• Pérdida de peso, apetito o ambos, o por el contrario comer
más de la cuenta y aumento de peso.
• Pensamientos de muerte o suicidio; intentos de suicidio.
• Inquietud, irritabilidad.
• Síntomas físicos persistentes que no responden al
tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos
y otros dolores crónicos.
Manía
• Euforia anormal o excesiva.
• Irritabilidad inusual.
• Disminución de la necesidad de dormir.
• Ideas de grandeza.
• Conversación excesiva.
• Pensamientos acelerados.
• Aumento del deseo sexual.
• Energía excesivamente incrementada.
• Falta de juicio.
• Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.
Causas de la depresión
Algunos tipos de depresión tienden a afectar
miembros de la misma familia, lo cual sugeriría que se puede heredar
una predisposición biológica. Esto parece darse en el caso
del trastorno bipolar. Los estudios de familias con miembros que padecen
del trastorno bipolar en cada generación, han encontrado que aquellos
que se enferman tienen una constitución genética algo diferente
de quienes no se enferman. Sin embargo, no todos los que tienen la predisposición
genética para el trastorno bipolar lo padecen. Al parecer, hay otros
factores adicionales que contribuyen a que se desencadene la enfermedad:
posiblemente tensiones en la vida, problemas de familia, trabajo o estudio.
En algunas familias la depresión severa se presenta
generación tras generación. Sin embargo, la depresión
severa también puede afectar a personas que no tienen una historia
familiar de depresión. Sea hereditario o no, el trastorno depresivo
severo está a menudo asociado con cambios en las estructuras o funciones
cerebrales.
Las personas con poca autoestima se perciben a sí
mismas y perciben al mundo en forma pesimista. Las personas con poca autoestima
y que se abruman fácilmente por el estrés están predispuestas
a la depresión. No se sabe con certeza si esto representa una predisposición
psicológica o una etapa temprana de la enfermedad.
En los últimos años, la investigación
científica ha demostrado que algunas enfermedades físicas
pueden acarrear problemas mentales. Enfermedades tales como los accidentes
cerebro-vasculares, los ataques del corazón, el cáncer, la
enfermedad de Parkinson y los trastornos hormonales, pueden llevar a una
enfermedad depresiva. La persona enferma y deprimida se siente apática
y sin deseos de atender a sus propias necesidades físicas, lo cual
prolonga el periodo de recuperación. La pérdida de un ser
querido, los problemas en una relación personal, los problemas económicos,
o cualquier situación estresante en la vida (situaciones deseadas
o no deseadas) también pueden precipitar un episodio depresivo. Las
causas de los trastornos depresivos generalmente incluyen una combinación
de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Después
del episodio inicial, otros episodios depresivos casi siempre son desencadenados
por un estrés leve, e incluso pueden ocurrir sin que haya una situación
de estrés.
La depresión en la mujer
La depresión se da en la mujer con una frecuencia
casi el doble de la del hombre. Factores hormonales podrían contribuir
a la tasa más alta de depresión en la mujer. En particular,
los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el periodo de posparto,
la premenopausia y la menopausia. Muchas mujeres tienen más estrés
por las responsabilidades del cuidado de niños, el mantenimiento
del hogar y un empleo. Algunas mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad
por ser madres solteras o por asumir el cuidado de padres ancianos. Un estudio
reciente del Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH por su sigla en inglés)
demostró que las mujeres predispuestas a padecer del síndrome
premenstrual (SPM) severo se alivian de sus síntomas físicos
y anímicos (por ejemplo depresión) cuando se les suprimen
sus hormonas sexuales con una medicación. Si se deja de dar dicha
medicación, las hormonas se reactivan y al poco tiempo los síntomas
vuelven. Por otro lado, a las mujeres sin SPM, la supresión temporal
de las hormonas no les produce ningún efecto. Muchas mujeres tienen
un riesgo alto de deprimirse después del nacimiento de un bebé.
En algunas mujeres los cambios hormonales y físicos, así como
la responsabilidad de una nueva vida, pueden llevar a una depresión
de posparto. Aunque las madres nuevas comúnmente tienen periodos
pasajeros de tristeza, un episodio depresivo severo no es normal y requiere
tratamiento. El tratamiento por un médico sensible, y el apoyo emocional
de la familia son de importancia vital para que la nueva madre recupere
su bienestar físico y mental. El tratamiento devuelve la capacidad
para cuidar y disfrutar el niño.
Depresión en el hombre
Aunque el hombre tiene menos probabilidad de sufrir
depresiones que la mujer, de tres a cuatro millones de hombres en los Estados
Unidos son afectados. El hombre tiende a ser más reacio para admitir
que tienen depresión. Por lo tanto, el diagnóstico de depresión
puede ser más difícil de hacer. El hombre es diagnosticado
menos que la mujer. La tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más
alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos de suicidio son más
comunes en la mujer que en el hombre. A partir de los 70 años de
edad, la tasa de suicidio en el hombre aumenta, alcanzando el nivel máximo
después de los 85 años. La depresión también
puede afectar la salud física del hombre, aunque en una forma diferente
a la de la mujer. Un estudio reciente indicó que la depresión
se asocia con un riesgo elevado de enfermedad coronaria (infartos de corazón)
en ambos sexos. Sin embargo, sólo el hombre tiene una tasa alta de
muerte debida a una enfermedad coronaria que se da junto con un trastorno
depresivo. El alcohol y las drogas enmascaran la depresión en el
hombre más comúnmente que en la mujer. Igualmente, el hábito
socialmente aceptable de trabajar en exceso, puede enmascarar una depresión.
En el hombre, no es raro que la depresión se manifieste con irritabilidad,
ira y desaliento, en lugar de sentimientos de desesperanza o desamparo.
Por lo tanto, puede ser difícil de reconocer. Incluso cuando el hombre
se da cuenta de que está deprimido, comparado con la mujer, tiende
menos a buscar ayuda. El apoyo familiar generalmente es una ayuda importante.
Algunas compañías ofrecen programas de salud mental para sus
empleados. Estos pueden ser de gran ayuda para el hombre. Es importante
que el hombre deprimido entienda y acepte la idea que la depresión
es una enfermedad real que requiere tratamiento.
La depresión en la vejez
Es erróneo creer que es normal que los ancianos
se depriman. Por el contrario, la mayoría de las personas de edad
se sienten satisfechas con sus vidas. Cuando un anciano se deprime, a veces
su depresión se considera erróneamente un aspecto normal de
la vejez. La depresión en los ancianos, si no se diagnostica ni se
trata, causa un sufrimiento innecesario para el anciano y para su familia.
Con un tratamiento adecuado, el anciano tendría una vida placentera.
Cuando la persona de edad va al médico, puede solo describir síntomas
físicos. Esto pasa por que el anciano puede ser reacio a hablar de
su desesperanza y tristeza. La persona mayor puede no querer hablar de su
falta de interés en las actividades normalmente placenteras, o de
su pena después de la muerte de un ser querido, incluso cuando el
duelo se prolonga por mucho tiempo. Las depresiones subyacentes en los ancianos
son cada vez más identificadas y tratadas por los profesionales de
salud mental. Los profesionales van reconociendo que los síntomas
depresivos en los ancianos se pueden pasar por alto fácilmente. También
los profesionales detectan mejor los síntomas depresivos que se deben
a efectos secundarios de medicamentos que el anciano está tomando,
o debidos a una enfermedad física concomitante. Si se hace el diagnóstico
de depresión, el tratamiento con medicamentos o psicoterapia ayuda
a que la persona deprimida recupere su capacidad para tener una vida feliz
y satisfactoria. La investigación científica reciente indica
que la psicoterapia breve (terapia a través de pláticas que
ayudan a la persona en sus relaciones cotidianas, y ayudan a aprender a
combatir los pensamientos distorsionados negativamente que generalmente
acompañan a la depresión), es efectiva para reducir a corto
plazo los síntomas de la depresión en personas mayores. La
psicoterapia también es útil cuando los pacientes ancianos
no pueden o no quieren tomar medicamentos. Estudios de la eficacia de la
psicoterapia demuestran que la depresión en la vejez puede tratarse
eficazmente con psicoterapia. El mejor reconocimiento y tratamiento de la
depresión en la vejez hará que este periodo de la vida sea
más placentero para el anciano deprimido, para su familia y para
quienes le cuidan.
La depresión en la niñez
La depresión en la niñez se empezó
a reconocer solo hace dos décadas. El niño deprimido puede
simular estar enfermo, rehusar a ir a la escuela, no querer separase de
los padres o tener miedo a que uno de los padres se muera. El niño
más grande puede ponerse de mal humor, meterse en problemas en el
colegio, comportarse como un niño travieso o indisciplinado, estar
malhumorado o sentirse incomprendido. Dado que los comportamientos normales
varían de una etapa de la niñez a la otra, es a veces difícil
establecer si un niño está simplemente pasando por una fase
de su desarrollo o si está verdaderamente padeciendo de depresión.
A veces el niño tiene un cambio de comportamiento marcado que preocupa
a los padres, o el maestro menciona que el "niño no parece ser
él mismo". En tal caso, después de descartar problemas
físicos, el pediatra puede sugerir que el niño sea evaluado,
preferiblemente por un psiquiatra especializado en niños. De ser
necesario un tratamiento, el médico puede sugerir psicoterapia, generalmente
hecha por otro profesional, como un trabajador social o un psicólogo,
mientras él receta medicamentos si son necesarios. Los padres no
deben tener miedo de hacer preguntas: ¿Está capacitado el
profesional que va a llevar a cabo la psicoterapia? ¿Qué tipo
de psicoterapia recibirá el niño? ¿La familia deberá
participar en la terapia? ¿Será el niño tratado con
antidepresivos? De ser así, ¿cuáles podrían
ser los efectos secundarios?
El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) ha identificado
el uso de medicamentos para la depresión en niños como un
área importante de investigación. Las Unidades de Investigación
en Psicofarmacología Pediátrica (Research Units on Pediatric
Psychopharmacology, RUPP), respaldadas y financiadas por el NIMH, conforman
una red de siete centros de investigación donde se llevan a cabo
estudios clínicos. Estos investigan la eficacia de medicamentos usados
para tratar varios trastornos mentales en niños y adolescentes. Entre
los medicamentos en estudio, se cuentan algunos antidepresivos que han demostrado
ser efectivos en el tratamiento de niños con depresión, cuando
el médico los receta y supervisa correctamente.
Evaluación diagnóstica y tratamiento
El primer paso para recibir un tratamiento adecuado
para la depresión consiste en un examen médico. Ciertos medicamentos,
así como algunas enfermedades, por ejemplo infecciones vitales, pueden
producir los mismos síntomas que la depresión. El médico
debe descartar esas posibilidades por medio de un examen físico,
entrevista del paciente y análisis de laboratorio. Si causas físicas
son descartadas, el médico debe realizar una evaluación psicológica
o dirigir a el paciente a un psiquiatra o psicólogo. Una buena evaluación
diagnóstica debe incluir una historia médica completa. ¿Cuándo
comenzaron los síntomas, cuánto han durado, qué tan
serios son? Si el paciente los ha tenido antes, el médico debe averiguar
si los síntomas fueron tratados y qué tratamiento se dio.
El médico también debe preguntar acerca del uso de alcohol
y drogas, y si el paciente tiene pensamientos de muerte o suicidio. Además,
la entrevista debe incluir preguntas sobre otros miembros de la familia.
¿Algún pariente ha tenido depresión y si fue tratado,
qué tratamientos recibió y qué tratamientos fueron
efectivos? Por último, una evaluación diagnóstica debe
incluir un examen del estado mental para determinar si los patrones de habla,
pensamiento o memoria se han afectado, como pasa algunas veces en el caso
de enfermedad depresiva o maníaco-depresiva. La selección
del tratamiento dependerá del resultado de la evaluación.
Existe una gran variedad de medicamentos antidepresivos y psicoterapias
que se pueden utilizar para tratar los trastornos depresivos. La psicoterapia
sola es efectiva en algunas personas con formas más leves de depresión.
Las personas con depresión moderada o severa más a menudo
mejoran con antidepresivos. La mayoría obtienen un resultado óptimo
con un tratamiento combinado de medicamentos para obtener un alivio relativamente
rápido de los síntomas y psicoterapia para aprender a enfrentar
mejor los problemas de la vida, incluyendo la depresión. El psiquiatra
puede recetar medicamentos y una de las diversas formas de psicoterapia
que han mostrado ser efectivas para la depresión, o ambos, dependiendo
del diagnóstico del paciente y de la seriedad de los síntomas.
La terapia electro-convulsiva (TEC o "Electro-shock")
es útil, especialmente para los pacientes cuya depresión es
severa o pone su vida en peligro y para los pacientes que no pueden tomar
antidepresivos. La TEC es a menudo efectiva en casos en que los medicamentos
antidepresivos no proporcionan un alivio suficiente. En los últimos
años la TEC se ha perfeccionado mucho. Antes de administrar el tratamiento,
que se hace bajo anestesia de duración breve, se administra un relajante
muscular. Se colocan electrodos en sitios precisos de la cabeza, para enviar
impulsos eléctricos. La estimulación ocasiona una convulsión
breve (aproximadamente 30 segundos) dentro del cerebro. La persona que recibe
TEC no percibe conscientemente el estímulo eléctrico. Para
obtener el máximo beneficio terapéutico se requieren varias
sesiones de TEC, usualmente programadas con un promedio de tres por semana.
Medicamentos
Hay varios tipos de medicamentos antidepresivos utilizados
para tratar trastornos depresivos. Estos incluyen los "inhibidores
selectivos de la recaptación de serotonina"(ISRS) que son medicamentos
nuevos, los tricíclicos y los "inhibidores de la monoaminoxidasa"
(IMAO). Los ISRS y otros medicamentos aún más nuevos que afectan
los neurotransmisores como la dopamina o la noradrenalina, generalmente
tienen menos efectos secundarios que los tricíclicos. Algunas veces
el médico prueba una variedad de antidepresivos antes de encontrarse
el medicamento o combinación de medicamentos más efectiva.
Generalmente la dosis se debe ir aumentando hasta que la medicación
es efectiva. Por lo general, el efecto terapéutico completo de los
medicamentos antidepresivos no se observa inmediatamente.
Hay que tomarlo en dosis adecuadas por 3 ó 4
semanas, y en algunos casos lleva hasta 8 semanas, para que se produzca
el efecto completo. Sin embargo, a veces se empiezan a ver mejorías
en las primeras semanas. Es posible que el paciente se sienta tentado a
dejar de tomar el medicamento prematuramente. Él puede sentirse mejor
y pensar que ya no lo necesita. O puede pensar que el medicamento no le
está ayudando en absoluto. Es importante seguir tomando el medicamento
hasta que éste tenga oportunidad de actuar en el organismo. Algunos
efectos secundarios (ver Efectos Secundarios) pueden aparecer incluso antes
de que se produzca el efecto antidepresivo. Una vez que el paciente se sienta
mejor, es importante continuar el medicamento por 4 a 9 meses para prevenir
una recaída de la depresión. Algunos medicamentos deben dejar
de tomarse gradualmente (es decir reduciendo la dosis poco a poco) para
dar tiempo a que el organismo se adapte y para prevenir síntomas
de abstinencia, los que se producen cuando algunos medicamentos se descontinúan
abruptamente. En los casos de trastorno bipolar y depresión severa
crónica o recurrente, es posible que el paciente tenga que tomar
el medicamento por un tiempo indefinido. Al contrario de lo que algunas
personas creen, los medicamentos antidepresivos no crean hábito.
Sin embargo, como sucede con cualquier tipo de medicamento recetado por
periodos prolongados, los antidepresivos deben ser supervisados cuidadosamente
por el médico para determinar si se están dando en una dosis
correcta. El médico debe verificar la dosificación y la efectividad
del tratamiento en forma periódica. Hay un pequeño grupo de
personas que no responden a los antidepresivos usados más comúnmente
(tricíclicos, ISRS y otros antidepresivos nuevos) y para las cuales
los IMAO son el mejor tratamiento. Las personas que están tomando
esta clase de antidepresivos debe evitar determinados alimentos. Ciertos
alimentos contienen niveles elevados de la sustancia llamada tiramina (la
que normalmente se encuentra en quesos fermentados, vinos y encurtidos o
alimentos en conserva de vinagre). Cuando el paciente toma un IMAO, estos
alimentos deben ser estrictamente evitados, al igual que algunos medicamentos
como los descongestionantes que se toman para los resfríos y algunas
alergias. La interacción de la tiramina con los IMAO puede ocasionar
una crisis hipertensiva (subida brusca y extrema de la presión arterial)
que puede llevar a la ruptura de una arteria en el cerebro, es decir un
accidente cerebro-vascular. El médico debe proporcionar al paciente
una lista completa de los alimentos prohibidos. El paciente debe llevar
la lista consigo en todo momento. Las otras clases de antidepresivos (tricíclicos,
ISRS y otros antidepresivos nuevos) no requieren restricciones alimenticias.
Nunca se deben combinar medicamentos de ningún tipo -recetados, sin
receta o prestados- sin consultar al médico. Cualquier otro profesional
de la salud que pueda recetarle un medicamento (por ejemplo, el dentista
u otro especialista) tiene que saber qué medicamentos está
tomando el paciente. Aunque algunos medicamentos son inocuos cuando se toman
solos, si se toman en combinación con otros pueden ocasionar efectos
secundarios peligrosos. Algunas substancias, como el alcohol y las drogas
de adicción, pueden reducir la efectividad de los antidepresivos
y por lo tanto se deben evitar. Deben evitarse el vino, la cerveza y las
bebidas alcohólicas destiladas, por ejemplo tequila, gin, ron, vodka,
whisky y licores. A algunas personas que están tomando uno de los
antidepresivos nuevos, el médico puede permitirles el uso de una
cantidad moderada de alcohol, si la persona no ha tenido un problema de
alcoholismo. Los sedantes o medicamentos ansiolíticos, que se dan
para la ansiedad, no son antidepresivos. A veces son recetados junto con
los antidepresivos, sin embargo, por si solos no son efectivos para tratar
la depresión. Los estimulantes, como las anfetaminas, no son efectivos
para tratar la depresión. Ocasionalmente se utilizan bajo estricta
supervisión médica en personas que padecen al mismo tiempo
de una enfermedad física y de depresión. Las preguntas sobre
los antidepresivos recetados y problemas que puedan estar relacionados con
el medicamento, deben tratarse con el médico. El litio ha sido por
muchos años el tratamiento de elección para el trastorno bipolar
por su efectividad para prevenir los extremos del estado de ánimo
comunes en este trastorno. Su uso debe ser supervisado cuidadosamente por
el médico, ya que hay poca diferencia entre las dosis efectivas y
las tóxicas. Si una persona tiene un trastorno preexistente de tiroides,
renal, cardíaco o epilepsia, el litio puede no ser recomendable.
Afortunadamente, otros medicamentos han demostrado ser útiles para
controlar cambios de ánimo extremos. Entre estos se encuentran dos
anticonvulsivos: la carbamazepina (Tegretol) y el ácido valproico
(Depakote). Ambos medicamentos han tienen una aceptación amplia en
la práctica clínica. El ácido valproico ha sido aprobado
por la Administración de Alimentos y Drogas de los EE.UU. (Food and
Drug Administration, FDA) como un tratamiento de primera línea para
la manía aguda. Otros anticonvulsivos que se empezaron a utilizar
más recientemente son la lamotrigina (Lamictal) y la gabapentina
(Neurontin). Se está estudiando qué tan eficaces son éstos
para el tratamiento del trastorno bipolar. La mayoría de las personas
con trastorno bipolar toman más de un medicamento. Junto con el litio
y un anticonvulsivo, el paciente puede necesitar un medicamento para otros
síntomas que se asocian frecuentemente con la bipolaridad: agitación,
ansiedad, depresión e insomnio. Es de vital importancia encontrar
la mejor combinación posible de estos medicamentos para cada paciente.
Para esto se requiere que el médico supervise el tratamiento cuidadosamente.
Efectos secundarios
En algunas personas, los antidepresivos pueden causar
efectos secundarios que generalmente son leves y temporales (conocidos a
veces como efectos adversos). Por lo general son molestos, pero no graves.
Sin embargo, si se presenta una reacción o efecto secundario que
es inusual o que interfiere con el funcionamiento normal, el médico
debe ser notificado de inmediato. Estos son los efectos secundarios más
comunes de los antidepresivos y las formas de manejarlos:
• Boca seca: es útil tomar sorbos de agua, masticar goma de
mascar, cepillar los dientes diariamente.
• Estreñimiento: la dieta debe incluir cereales con contenido
alto de fibra, ciruelas, frutas y vegetales.
• Dificultad al orinar: vaciar la vejiga puede ser dificultoso y el
chorro de orina puede no ser tan fuerte como de costumbre; debe notificarse
al médico si hay dificultad seria o dolor.
• Problemas sexuales: el funcionamiento sexual puede alterarse; si
se vuelve preocupante, debe conversarse con el médico.
• Visión borrosa: testo generalmente pasa pronto y no se requieren
lentes nuevos.
• Mareos: conviene levantarse lentamente de la cama o de la silla.
• Somnolencia o modorra diurna: esto generalmente pasa pronto. Una
persona que se sienta somnolienta o sedada no debe conducir ni operar máquinas
o vehículos. Los antidepresivos más sedantes se toman generalmente
al acostarse, para ayudar a dormir y minimizar la somnolencia diurna.
Los antidepresivos más nuevos tienen diferentes
tipos de efectos secundarios:
• Dolor de cabeza: generalmente se pasa.
• Náusea: también es pasajera, incluso cuando la sensación
de náusea ocurre después de cada dosis, es solo por un rato.
• Nerviosismo e insomnio (dificultad para dormirse o despertar a menudo
durante la noche): estos pueden ocurrir durante las primeras semanas; usualmente
se resuelven con el tiempo o tomando una dosis más pequeña.
• Agitación (sentirse inquieto, tembloroso o nervioso): si
esto pasa por primera vez después de tomar el medicamento y es persistente,
el médico debe ser notificado.
• Problemas sexuales: el médico debería ser consultado
si el problema es persistente o preocupante.
Terapia naturista
En los últimos años, el uso de hierbas
para el tratamiento tanto de la depresión como de la ansiedad ha
generado un gran interés. La yerba de San Juan o Corazoncillo (St.
John's wort o Hypericum perforatum), que es una hierba muy utilizada en
Europa para el tratamiento de la depresión moderada, ha captado recientemente
la atención de los estadounidenses. La yerba de San Juan, una planta
muy bonita y de crecimiento lento que se cubre de flores amarillas en el
verano, ha sido usada durante siglos en muchos remedios naturales y populares.
En Alemania, el Hypericum se utiliza actualmente para el tratamiento de
la depresión más que cualquier otro antidepresivo. Sin embargo,
la eficacia de esta hierba no se ha aclarado por que los estudios científicos
que se han llevado a cabo fueron a corto plazo y utilizaron varias dosis
diferentes. Dado al enorme interés en la yerba de San Juan, los Institutos
Nacionales de Salud (National Institutes of Health, NIH) están llevando
a cabo un estudio de tres años, auspiciados por tres integrantes
del NIH: el Instituto Nacional de Salud Mental (National Institute of Mental
Health), el Centro Nacional para Medicina Complementaria y Alternativa (National
Center for Complementary and Alternative Medicine) y la Oficina de Suplementos
Dietéticos (Office of Dietary Supplements). El estudio está
diseñado para incluir 336 pacientes con depresión severa,
los que son asignados al azar a uno de tres tratamientos de 8 semanas de
duración. Una tercera parte de los pacientes recibirá una
dosis uniforme de yerba de San Juan, una tercera parte recibirá un
inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina (ISRS) que se
receta frecuentemente para depresión y la tercera parte recibirá
un placebo (una píldora que parece exactamente igual al ISRS o a
la yerba de San Juan, pero que no tiene ingredientes activos). Los participantes
del estudio que tengan una mejoría continuarán el tratamiento
por 18 semanas adicionales. Después de completar este estudio de
tres años, se analizarán y publicarán los resultados.
La FDA hizo un anuncio oficial para la salud pública el 10 de febrero
del 2000. En este se afirma que la yerba de San Juan parece utilizar una
de los procesos metabólicos usados por muchos otros medicamentos.
Por ejemplo, varios de los medicamentos que se recetan para tratar problemas
tales como las enfermedades del corazón, la depresión, las
convulsiones, ciertos cánceres y para prevenir los rechazos de transplantes.
Por lo tanto, los médicos deben alertar a sus pacientes acerca de
estas posibles interacciones farmacológicas. Cualquier suplemento
naturista se debe tomar únicamente después de consultar con
el médico u otro profesional de salud capacitado.
Psicoterapias
Muchas formas de psicoterapia, incluso algunas terapias
a corto plazo (10-20 semanas), pueden ser útiles para los pacientes
deprimidos. Las terapias "de conversación" ayudan a los
pacientes a analizar sus problemas y a resolverlos, a través de un
intercambio verbal con el terapeuta. Algunas veces estas pláticas
se combinan con "tareas para hacer en casa" entre una sesión
y otra. Los profesionales de la psicoterapia que utilizan una terapia "de
comportamiento" procuran ayudar a que el paciente encuentre la forma
de obtener más satisfacción a través de sus propias
acciones. También guían al paciente para que abandone patrones
de conducta que contribuyen a su depresión o que son consecuencia
de su depresión.
Estudios de investigación han comprobado que
dos psicoterapias a corto plazo son útiles para algunas formas de
depresión. Se trata de la terapia interpersonal y de la cognitiva-conductual.
Los terapeutas interpersonales se concentran en los problemas en las relaciones
con los otros que causan y agravan la depresión. Los terapeutas cognitivo-conductuales
ayudan a los pacientes a cambiar los estilos negativos de pensamiento y
comportamiento que se asocian con la depresión.
Las terapias dinámicas o "de insight",
que se usan en ocasiones para tratar personas deprimidas, apuntan a ayudar
al paciente a resolver sus conflictos. Estas terapias a menudo se reservan
para casos en que los síntomas depresivos han mejorado bastante.
Para obtener mejores resultados, los cuadros depresivos severos (en especial
los que son recurrentes) por lo general requieren medicamentos (o ECT bajo
condiciones especiales), junto con, o antes de, una psicoterapia.
Cómo uno puede ayudarse a sí mismo
cuando está deprimido
Los trastornos depresivos hacen que uno se sienta exhausto,
inútil, desesperanzado y desamparado. Esas maneras negativas de pensar
y sentirse hacen que las personas quieran darse por vencidas. Es importante
ser consciente de que las maneras negativas de ver las cosas son parte de
la depresión. Estas son distorsiones que, por lo general, no se basan
en circunstancias reales. Los pensamientos negativos desaparecen cuando
el tratamiento empieza a hacer efecto.
Mientras tanto:
• Fíjese metas realistas, tomando en cuenta la depresión,
y no trate de asumir una cantidad excesiva de responsabilidades.
• Divida las metas en partes pequeñas, establezca prioridades
y haga lo que pueda cuando pueda.
• Trate de estar acompañado y de confiar en alguna persona;
siempre es mejor que estar solo y no hablar con nadie.
• Tome parte en actividades que le ayuden a sentirse mejor.
• Haga ejercicio liviano, vaya al cine, vaya a un juego deportivo,
o participe en actividades recreativas, religiosas, sociales o de otro tipo.
Todo eso puede ayudar.
• No espere que su estado de ánimo mejore de inmediato, sino
gradualmente. Sentirse mejor toma tiempo.
• Es aconsejable que posponga las decisiones importantes hasta que
la depresión mejore. Antes de hacer cambios importantes, como cambiar
de trabajo, casarse o divorciarse, consulte con personas que lo conozcan
bien y tengan una visión más objetiva de su situación.
• La gente rara vez sale de una depresión de un día
para el otro. Pero se puede sentir un poco mejor cada día.
• Recuerde, patrones positivos de pensamiento eventualmente van a
reemplazar los pensamientos negativos que son parte de la depresión.
Los patrones negativos van a desaparecer tan pronto su depresión
responda al tratamiento. Recuerde, tan pronto su depresión responda
al tratamiento, los pensamientos negativos van a ser reemplazadas por pensamientos
positivos.
• Deje que sus familiares y amigos le ayuden.
Cómo pueden los familiares y amigos ayudar
a la persona deprimida
Lo más importante que alguien puede hacer por
la persona deprimida es ayudarle a que reciba el diagnóstico y tratamiento
adecuados. Esto tal vez implique que tenga que aconsejar al paciente para
que no deje el tratamiento antes de que los síntomas puedan empezar
a aliviarse (varias semanas). Tal vez implique ayudarle a obtener un tratamiento
diferente, si no se observa ninguna mejoría con el primer tratamiento.
En ocasiones puede requerir que el familiar o amigo haga una cita y acompañe
a la persona deprimida al médico. A veces es necesario asegurarse
que la persona deprimida esté tomando el medicamento. A la persona
deprimida se le debe recordar que obedezca las órdenes médicas
con respecto a beber bebidas alcohólicas mientras está medicado.
Otra cosa muy importante es dar apoyo emocional. Esto implica comprensión,
paciencia, afecto y estímulo. Busque la forma de conversar con la
persona deprimida y escucharla con atención. No minimice los sentimientos
que el paciente expresa pero señale la realidad y ofrezca esperanza.
No ignore comentarios o alusiones al suicidio. Informe al terapeuta si la
persona deprimida hace comentarios sobre la muerte o el suicidio. Invite
a la persona deprimida a caminar, pasear, ir al cine y a otras actividades.
Persista con delicadeza si su invitación es rechazada. Fomente la
participación del paciente en actividades que antes le daban placer,
como pasatiempos, deportes, actividades religiosas o culturales, pero no
fuerce a la persona deprimida a hacer demasiadas cosas demasiado pronto.
La persona deprimida necesita diversión y compañía,
pero demasiadas exigencias pueden aumentar su sentimientos de fracaso.
No acuse a la persona deprimida de simular enfermedad
o ser perezoso, ni espere que salga de esa situación de un día
para el otro. Con tratamiento, la mayoría de las personas mejora.
Tenga eso presente y continúe repitiéndole a la persona deprimida
que con tiempo y ayuda va a sentirse mejor.
Dónde obtener ayuda
Si no está seguro de dónde obtener
ayuda, consulte las páginas amarillas, bajo "salud mental",
"salud", "servicios sociales", "prevención
del suicidio", "servicios de intervención en momentos de
crisis", "líneas de ayuda", "hospitales",
"médicos", "psicoterapia", "psiquiatras",
o "psicólogos", para encontrar los números telefónicos
y las direcciones. En momentos de crisis el médico de la sala de
emergencias de un hospital puede proporcionar ayuda temporal para un problema
emocional y puede decirle dónde y cómo recibir tratamiento.
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