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Estrés
Prevención
y Tratamiento del estrés laboral
Síndrome
del estrés postraumático
¿Quién
lo padece?
Síntomas
Tratamiento
Prevención
Trastorno
de Estrés Postraumático
¿Qué es?
¿Qué tan
común es el trastorno de estrés postraumático?
Síntomas
Tratamiento
Estrés
Principal factor desencadenante de enfermedad en un individuo vulnerable con
baja resiliencia, que tiene una percepción aumentada del evento estresor,
“visiones catastróficas”; que al enfrentar una situación percibida como
estresante, y después de evaluar la situación y las demandas como tal, el
individuo pone en marcha sus mecanismos de defensa que abarcan desde lo psicológico
hasta lo fisiológico.
Dado
que la causa fundamental de todas las dolencias vinculadas al stress, están
relacionadas con la incomodidad que sufre el ser, cuando se desarrolla en un
medio para el que no fue concebido; con presiones de todo tipo; mala alimentación,
sedentarismo, conflictos interpersonales, laborales, etc . Se recomienda
programar acciones que le permitan al organismo el espacio de recuperación :
• Actividades placenteras, que envíen señales
que activen el circuito de gratificación cerebral (redwarding), evocando
sentimientos de placer, que inducen al organismo a generar endorfinas, serotoninas
y/o dopamina, neurotransmisores relacionados con los estados de ánimo,
el humor y la estabilidad emocional.
• Practica regular de actividad física: “Mens sana in corpore sano”.
• Alejar los pensamientos automáticos negativos. Pensar en positivo.
• Fortalecer la autoestima.
• Luchar con los miedos que paralizan.
• Conocerse a uno mismo. Aprender a escuchar al cuerpo.
• Ingesta de antioxidantes y otros energizantes de origen natural.
VIVIR
CON ESTRÉS SIN MORIR EN EL INTENTO: es un enemigo sutil, la epidemia del
siglo XX. Se manifiesta con cefaleas, hipertensión, contracturas, depresión,
etc…
Hay
suelto en el mundo un enemigo astuto, insidioso, oportunista y feroz, que
regentea a un batallón de agentes. Pero eso sí, es democrático ataca a
ricos y a pobres, a grandes y a chicos, a mujeres y a hombres; para ello
se disfraza, cambia de personalidad y de armas. Parecería ser difícil de
reconocer, combatir, y hasta incluso acorralar. En definitiva, si uno sabe
negociar con él, el enemigo podría dejar de serlo para convertirse en un
socio estimulante.
Hablemos
de estrés, enfermedad que se ensaña, la mayoría de las veces, con la
población de grandes ciudades. Sobre este mal hay buenas y malas noticias,
las malas son que de alguna manera, nosotros mismos lo producimos; las buenas
que hay métodos para manejarlo.
Durante
mucho tiempo se creyó que el estrés era un mal de la vida moderna; sin
embargo, tener los pelos de punta es un asunto tan viejo como la presencia del
hombre sobre la tierra. No obstante, el estrés recién fue definido en 1936,
por el médico austriaco Hans Seyle, como síndrome de adaptación general; en
términos simples es la respuesta del cuerpo a la tensión o al peligro; como
los animales que se sienten atacados, el hombre se pone en estado de alerta,
se eriza y reacciona a ese estímulo.
El
cerebro percibe la situación estresante, envía un mensaje que provoca
liberación de adrenalina y otras sustancias que actúan proporcionando
aumento de energía, se incrementan la frecuencia respiratoria y la presión
arterial, la boca se seca, las manos sudan, los músculos se tensan y el corazón
late desbocado. Sin embargo, cuando la amenaza pasa, el organismo vuelve a su
equilibrio.
Los síntomas
pueden ser dolores de cabeza, contracturas, mareos, taquicardia, cansancio,
trastornos digestivos, tensión nerviosa, depresión y baja productividad. El
mayor problema radica en que las personas no tratan al estrés sino a sus síntomas
con analgésicos, vitaminas, antiácidos, relajantes musculares, entre otros.
–Remarca
el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de
Medicina del Estrés (SAMES)- es que no hay cultura que permita percibir las
necesidades del cuerpo. Por eso se pasan por alto los síntomas que transmite
a modo de información; no nos estamos muriendo por bacterias, sino por
conductas”, agregó Rosetti.
Las
personas estresadas creen, erróneamente, que ganar un partido de tenis es
vencer al contrincante 6-0/6-0; Ganarlo verdaderamente es hacer deporte,
recrearse, divertirse, promover salud, pasar un rato agradable, respirar aire
puro, generar o fomentar amistades, despejarse, olvidar los problemas y también,
si es posible, ganar el partido.
Los
especialistas coinciden en que el camino para vencer al estrés ” y no
morir en el intento” corre llamativamente paralelo al que conduce a la
felicidad.
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Prevención
y Tratamiento del Estrés Laboral
El entorno laboral es cada día más complejo
dada la enorme influencia de la globalización, las fusiones entre
grandes empresas y el nacimiento de las multinacionales. Todo ello da lugar
a una competitividad exagerada en el trabajo. Y a su vez el resultado de
esto es una sociedad occidental con una alta insatisfacción en el
trabajo y un ritmo estresante de vida.
Por otra parte, una cierta predisposición
individual a la ansiedad o una sobrecarga crónica de trabajo pueden
dar lugar al estrés laboral, que tiene una sintomatología
psicosomática característica, e incapacita para realizar
una actividad laboral saludable. Dada la relevancia de lo anteriormente
comentado, es importante realizar la prevención y el tratamiento
del estrés laboral, del mobbing (acoso psicológico en el
trabajo), del síndrome de Burnout ("estar quemado") y
todos los problemas psicopatológicos derivados de la vida en el ámbito
laboral.
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Síndrome de Estrés
Postraumático
El síndrome de estrés postraumático
es un trastorno psiquiátrico que aparece en personas que han vivido
un episodio dramático en su vida: guerra, secuestro, muerte violenta
de un familiar, etc. En las personas que lo sufren son frecuentes las pesadillas
que rememoran la experiencia trágica vivida en el pasado.
Hay que observar que no se incluyen dentro de estos desencadenantes situaciones
difíciles, pero propias de la vida “normal”, como un divorcio,
la muerte de un ser querido, enfermedad, conflictos familiares o reveses
económicos.
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Quién lo padece
La mayoría de las personas que han sufrido un
trauma no llegan a padecer el estrés postraumático, un hecho
que todavía no tiene explicación. Además y al contrario
de lo que se cree, la gravedad del síndrome no depende de la naturaleza
del trauma que lo desencadena.
La reacción a una situación dura e inusual
depende mucho de la sensibilidad de las personas afectadas y de sus recursos
para afrontar los traumas. En parte esto se encuentra determinado por las
características genéticas de cada uno, pero también
influye la personalidad y la situación vital concreta que esté atravesando,
si ha sufrido o no otros traumas en el pasado o el tejido familiar y social
que pueda apoyarle.
Puede aparecer a cualquier edad, aunque suele ser más
frecuente entre las personas jóvenes, quizá porque tienen más
posibilidades de exponerse a los traumas desencadenantes. También
es más común en aquellos individuos socialmente aislados.
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Síntomas
Dentro del síndrome por estrés postraumático, los expertos
distinguen entre el tipo agudo, que se manifiesta durante el primer mes hasta
los tres meses después del trauma; y el tipo latente, que puede aparecer
a partir de no antes de los seis meses desde el hecho desencadenante. En
algunos casos, la aparición de los síntomas puede producirse
décadas más tarde. Estos son los más característicos:
• Rememoración del trauma (flashbacks),
pesadillas o recuerdos instantáneos e involuntarios en cualquier momento
del día.
• Alucinaciones con la idea de que se repite el hecho traumático.
• Ansiedad extrema al entrar en contacto con las personas, lugares o cualquier
circunstancia que recuerde el trauma.
• Palpitaciones, dificultad para respirar, sudor cada vez que se recuerda
el hecho desencadenante.
• Evitar conversaciones, lugares, personas, en general cualquier cosa que
pueda relacionarse con el trauma.
• Incapacidad para recordar detalles importantes del hecho.
• Sentirse psíquicamente distante, entumecido y paralizado ante
cualquier experiencia emocional normal.
• Creer que la vida va a ser más corta de lo que lógicamente
se espera.
• Perder el interés por la aficiones y diversiones.
• Mostrar signos de hiperactividad: dificultad para dormir, irritabilidad,
incapacidad para concentrarse o alarmarse con mucha facilidad.
Los síntomas duran un mes como mínimo y
afectan la capacidad del paciente para retomar su vida normal tanto en casa,
como en el trabajo o en las situaciones sociales. No importa el tiempo que
haya pasado desde que se produjo el trauma. El síndrome puede aparecer
años después.
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Tratamiento
El tratamiento es a largo plazo, lo que explica el alto grado de abandono
de la terapia. Se estima que el 75% de los pacientes tratados lo abandona.
El tratamiento se basa en una combinación de fármacos y psicoterapia.
Los fármacos empleados se dirigen a los diversos
síntomas del síndrome, teniendo en cuenta los más acusados.
Los medicamentos que suelen prescribirse son antidepresivos y ansiolíticos.
La psicoterapia se encamina a desarrollar técnicas
de relajación, como aprender a respirar correctamente ante una crisis
provocada por el síndrome. Este tratamiento se puede combinar con
métodos cognitivos para racionalizar los hechos traumáticos
y también con terapia de choque, por la que se recrea la situación
vivida para ayudar a la víctima a superarla y a perder el miedo que
le produjo.
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Prevención
Existe la evidencia de que las personas traumatizadas que reciben apoyo psicológico
y consejo especializado inmediatamente después de sufrir el episodio
desencadenante son menos propensas a padecer el síndrome de estrés
postraumático, comparadas con las que no reciben ningún tipo
de ayuda. Por eso se recomienda que tras un trauma se recurra a algún
profesional especializado.
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Trastorno de Estrés
Postraumático
¿Qué es
el trastorno de estrés postraumático?
El trastorno de estrés postraumático se conoce en inglés
por sus siglas PTSD. Es un trastorno de ansiedad que puede surgir después
de que una persona pasa por un evento traumático que le causó pavor,
impotencia u horror extremo. El trastorno de estrés postraumático
puede producirse a raíz de traumas personales (por ejemplo: violación,
guerra, desastres naturales, abuso, accidentes serios o cautiverio) o por
haber presenciado o saber de un acto violento o trágico. Aunque es
común pasar por un breve estado de ansiedad o depresión después
de dichos eventos, las personas que sufren de trastorno de estrés
postraumático siguen "volviendo a vivir" el trauma; evitan
a las personas, los pensamientos o situaciones relacionadas con el evento
y tienen síntomas de emociones excesivas. Las personas con este padecimiento
sufren estos síntomas durante más de un mes y no pueden llevar
a cabo sus funciones como lo hacían antes del suceso traumático.
Los síntomas del trastorno de estrés postraumático por
lo general aparecen en un período de tres meses luego de la situación
traumática; sin embargo, a veces se presentan meses o hasta años
después.
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¿Qué tan
común es el trastorno de estrés postraumático?
Los estudios sugieren que entre el 2 y el 9% de la población tiene
cierto grado del trastorno. No obstante, la probabilidad de sufrirlo es mayor
cuando la persona se ve expuesta a múltiples traumas o a eventos traumáticos
durante su niñez y adolescencia, especialmente si el trauma dura mucho
tiempo o se repite. Se ven más casos de este trastorno entre la población
joven de las ciudades y entre personas que han inmigrado recientemente de
países en donde han habido problemas. Parece ser que las mujeres sufren
más del trastorno de estrés postraumático que los hombres.
Quizá el grupo de personas que se asocian más con este trastorno
es el de los ex-combatientes: antes a este trastorno se le conocía
como "neurosis o fatiga de guerra". La Asociación Americana
de Trastornos de la Ansiedad observa que del 15 al 30% de los tres millones
y medio de hombres y mujeres que combatieron en Vietnam han sufrido del trastorno
de estrés postraumático.
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¿Cuáles
son los síntomas del trastorno de estrés postraumático?
Aunque los síntomas de las personas que sufren de trastorno de estrés
postraumático pueden ser muy diferentes, por lo general se incluyen
en las tres categorías siguientes:
• Repetición de la vivencia: La persona
frecuentemente tienen recuerdos o pesadillas repetidas sobre el evento que
les causó tanta angustia. Algunos pueden tener "flashbacks",
alucinaciones u otras emociones vívidas de que el evento está sucediendo
o va a suceder nuevamente. Otros sufren de gran tensión psicológica
o fisiológica cuando ciertos objetos o situaciones les recuerdan el
evento traumático.
• Evasión: Muchas personas con trastorno de estrés postraumático
sistemáticamente evitan las cosas que les recuerdan el evento traumático.
Esto puede llegar a causar evasión de todo tipo: pensamientos, sentimientos
o conversaciones sobre el incidente y también actividades, lugares o personas
que les recuerdan el incidente. Otras personas parecen no responder a las cosas
o situaciones relacionadas con el evento y no recuerdan mucho sobre el trauma.
Estas personas también podrían mostrar una falta de interés
en las actividades que les eran importantes antes del evento, se sienten alejadas
de los demás, sienten una gama de emociones más limitada y no tienen
esperanzas sobre el futuro.
• Aumento de excitación emocional: Los síntomas de las personas
en las que se ve un aumento en la excitación emocional pueden incluir
sentir dificultades en quedarse dormido o no poder despertar, irritabilidad o
desplantes de rabia, dificultad para concentrarse, volverse muy alertas o cautelosos
sin una razón clara, nerviosismo o facilidad para asustarse.
Es importante saber que las personas con trastorno de
estrés postraumático con frecuencia consumen alcohol u otras
drogas como forma de automedicarse o hacerse sentir mejor. Las personas que
tienen este padecimiento también pueden correr un riesgo más
elevado de suicidarse.
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¿Cuál
es el tratamiento para el trastorno de estrés postraumático?
Existen varios tratamientos para este trastorno, y cada persona responde
de manera particular. El trastorno de estrés postraumático
se puede tratar eficazmente con psicoterapia o medicamentos, o una combinación
de ambos. La terapia del comportamiento se concentra en aprender técnicas
de relajación o para sobrellevar la situación. Con frecuencia,
esta terapia hace que el paciente se exponga más a la propia situación
que le causa miedo como forma de reducir gradualmente su reacción
a ella. La terapia cognitiva es el tipo de terapia que ayuda a las personas
que sufren del trastorno de estrés postraumático a analizar
más de cerca sus patrones de pensamiento y a aprender a dejar de pensar
negativamente. La terapia de grupo ayuda a muchas personas con trastorno
de estrés postraumático, al ponerlas en contacto con otras
personas que han pasado por una situación similar y al saber que sus
miedos y emociones son comunes. Frecuentemente se hace uso de medicamentos
junto con la psicoterapia. Los antidepresivos y ansiolíticos podrían
ayudar a reducir los síntomas como los problemas para dormir (insomnio
o pesadillas), depresión y tensión nerviosa.
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