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Estrés

Prevención y Tratamiento del estrés laboral

2  Síndrome del estrés postraumático
    3 ¿Quién lo padece?
    3 Síntomas
    3 Tratamiento
    3 Prevención

 2 Trastorno de Estrés Postraumático
    3 ¿Qué es?
    3 ¿Qué tan común es el trastorno de estrés postraumático?
    3 Síntomas
    
3 Tratamiento

Estrés

Principal factor desencadenante de enfermedad en un individuo vulnerable con baja resiliencia, que tiene una percepción aumentada del evento estresor, “visiones catastróficas”; que al enfrentar una situación percibida como estresante, y después de evaluar la situación y las demandas como tal, el individuo pone en marcha sus mecanismos de defensa que abarcan desde lo psicológico hasta lo fisiológico.

Dado que la causa fundamental de todas las dolencias vinculadas al stress, están relacionadas con la incomodidad que sufre el ser, cuando se desarrolla en un medio para el que no fue concebido; con presiones de todo tipo; mala alimentación, sedentarismo, conflictos interpersonales, laborales, etc . Se recomienda  programar acciones que le permitan al organismo el espacio de recuperación :

• Actividades placenteras, que envíen señales que activen el circuito de gratificación cerebral (redwarding), evocando sentimientos de placer, que inducen al organismo a generar endorfinas, serotoninas y/o dopamina, neurotransmisores relacionados con los estados de ánimo, el humor y la estabilidad emocional.
• Practica regular de actividad física: “Mens sana in corpore sano”.
• Alejar los pensamientos automáticos negativos. Pensar en positivo.
• Fortalecer la autoestima.
• Luchar con los miedos que paralizan.
• Conocerse a uno mismo. Aprender a escuchar al cuerpo.
• Ingesta de antioxidantes y otros energizantes de origen natural.

VIVIR CON ESTRÉS SIN MORIR EN EL INTENTO: es un enemigo sutil, la epidemia del siglo XX. Se manifiesta con cefaleas, hipertensión, contracturas, depresión, etc…

Hay suelto en el mundo un enemigo astuto, insidioso, oportunista y feroz, que regentea a un batallón de agentes. Pero eso sí, es democrático ataca a ricos y a pobres, a grandes y  a chicos, a mujeres y a hombres; para ello se disfraza, cambia de personalidad y de armas. Parecería ser difícil de reconocer, combatir, y hasta incluso acorralar. En definitiva, si uno sabe negociar con él, el enemigo podría dejar de serlo para convertirse en un socio estimulante.

Hablemos de estrés, enfermedad que se ensaña, la mayoría de las veces, con la población de grandes ciudades. Sobre este mal hay buenas y malas noticias, las malas son que de alguna manera, nosotros mismos lo producimos; las buenas que hay métodos para manejarlo.

Durante mucho tiempo se creyó que el estrés era un mal de la vida moderna; sin embargo, tener los pelos de punta es un asunto tan viejo como la presencia del hombre sobre la tierra. No obstante, el estrés recién fue definido en 1936, por el médico austriaco Hans Seyle, como síndrome de adaptación general; en términos simples es la respuesta del cuerpo a la tensión o al peligro; como los animales que se sienten atacados, el hombre se pone en estado de alerta, se eriza y reacciona a ese estímulo.

El cerebro percibe la situación estresante, envía un mensaje que provoca liberación de adrenalina y otras sustancias que actúan proporcionando aumento de energía, se incrementan la frecuencia respiratoria y la presión arterial, la boca se seca, las manos sudan, los músculos se tensan y el corazón late desbocado. Sin embargo, cuando la amenaza pasa, el organismo vuelve a su equilibrio.

Los síntomas pueden ser dolores de cabeza, contracturas, mareos, taquicardia, cansancio, trastornos digestivos, tensión nerviosa, depresión y baja productividad. El mayor problema radica en que las personas no tratan al estrés sino a sus síntomas con analgésicos, vitaminas, antiácidos, relajantes musculares, entre otros.

 –Remarca el doctor Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés (SAMES)- es que no hay cultura que permita percibir las necesidades del cuerpo. Por eso se pasan por alto los síntomas que transmite a modo de información; no nos estamos muriendo por bacterias, sino por conductas”, agregó Rosetti.

Las personas estresadas creen, erróneamente, que ganar un partido de tenis es vencer al contrincante 6-0/6-0; Ganarlo verdaderamente es hacer deporte, recrearse, divertirse, promover salud, pasar un rato agradable, respirar aire puro, generar o fomentar amistades, despejarse, olvidar los problemas y también, si es posible, ganar el partido.

Los especialistas coinciden en que  el camino para vencer al estrés ” y no morir en el intento” corre llamativamente paralelo al que conduce a la felicidad.

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Prevención y Tratamiento del Estrés Laboral

El entorno laboral es cada día más complejo dada la enorme influencia de la globalización, las fusiones entre grandes empresas y el nacimiento de las multinacionales. Todo ello da lugar a una competitividad exagerada en el trabajo. Y a su vez el resultado de esto es una sociedad occidental con una alta insatisfacción en el trabajo y un ritmo estresante de vida.
Por otra parte, una cierta predisposición individual a la ansiedad o una sobrecarga crónica de trabajo pueden dar lugar al estrés laboral, que tiene una sintomatología psicosomática característica, e incapacita para realizar una actividad laboral saludable. Dada la relevancia de lo anteriormente comentado, es importante realizar la prevención y el tratamiento del estrés laboral, del mobbing (acoso psicológico en el trabajo), del síndrome de Burnout ("estar quemado") y todos los problemas psicopatológicos derivados de la vida en el ámbito laboral.


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Síndrome de Estrés Postraumático

El síndrome de estrés postraumático es un trastorno psiquiátrico que aparece en personas que han vivido un episodio dramático en su vida: guerra, secuestro, muerte violenta de un familiar, etc. En las personas que lo sufren son frecuentes las pesadillas que rememoran la experiencia trágica vivida en el pasado.
Hay que observar que no se incluyen dentro de estos desencadenantes situaciones difíciles, pero propias de la vida “normal”, como un divorcio, la muerte de un ser querido, enfermedad, conflictos familiares o reveses económicos.


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Quién lo padece

La mayoría de las personas que han sufrido un trauma no llegan a padecer el estrés postraumático, un hecho que todavía no tiene explicación. Además y al contrario de lo que se cree, la gravedad del síndrome no depende de la naturaleza del trauma que lo desencadena.

La reacción a una situación dura e inusual depende mucho de la sensibilidad de las personas afectadas y de sus recursos para afrontar los traumas. En parte esto se encuentra determinado por las características genéticas de cada uno, pero también influye la personalidad y la situación vital concreta que esté atravesando, si ha sufrido o no otros traumas en el pasado o el tejido familiar y social que pueda apoyarle.

Puede aparecer a cualquier edad, aunque suele ser más frecuente entre las personas jóvenes, quizá porque tienen más posibilidades de exponerse a los traumas desencadenantes. También es más común en aquellos individuos socialmente aislados.

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Síntomas

Dentro del síndrome por estrés postraumático, los expertos distinguen entre el tipo agudo, que se manifiesta durante el primer mes hasta los tres meses después del trauma; y el tipo latente, que puede aparecer a partir de no antes de los seis meses desde el hecho desencadenante. En algunos casos, la aparición de los síntomas puede producirse décadas más tarde. Estos son los más característicos:

• Rememoración del trauma (flashbacks), pesadillas o recuerdos instantáneos e involuntarios en cualquier momento del día.
• Alucinaciones con la idea de que se repite el hecho traumático.
• Ansiedad extrema al entrar en contacto con las personas, lugares o cualquier circunstancia que recuerde el trauma.
• Palpitaciones, dificultad para respirar, sudor cada vez que se recuerda el hecho desencadenante.
• Evitar conversaciones, lugares, personas, en general cualquier cosa que pueda relacionarse con el trauma.
• Incapacidad para recordar detalles importantes del hecho.
• Sentirse psíquicamente distante, entumecido y paralizado ante cualquier experiencia emocional normal.
• Creer que la vida va a ser más corta de lo que lógicamente se espera.
• Perder el interés por la aficiones y diversiones.
• Mostrar signos de hiperactividad: dificultad para dormir, irritabilidad, incapacidad para concentrarse o alarmarse con mucha facilidad.

Los síntomas duran un mes como mínimo y afectan la capacidad del paciente para retomar su vida normal tanto en casa, como en el trabajo o en las situaciones sociales. No importa el tiempo que haya pasado desde que se produjo el trauma. El síndrome puede aparecer años después.

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Tratamiento

El tratamiento es a largo plazo, lo que explica el alto grado de abandono de la terapia. Se estima que el 75% de los pacientes tratados lo abandona. El tratamiento se basa en una combinación de fármacos y psicoterapia.

Los fármacos empleados se dirigen a los diversos síntomas del síndrome, teniendo en cuenta los más acusados. Los medicamentos que suelen prescribirse son antidepresivos y ansiolíticos.

La psicoterapia se encamina a desarrollar técnicas de relajación, como aprender a respirar correctamente ante una crisis provocada por el síndrome. Este tratamiento se puede combinar con métodos cognitivos para racionalizar los hechos traumáticos y también con terapia de choque, por la que se recrea la situación vivida para ayudar a la víctima a superarla y a perder el miedo que le produjo.

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Prevención

Existe la evidencia de que las personas traumatizadas que reciben apoyo psicológico y consejo especializado inmediatamente después de sufrir el episodio desencadenante son menos propensas a padecer el síndrome de estrés postraumático, comparadas con las que no reciben ningún tipo de ayuda. Por eso se recomienda que tras un trauma se recurra a algún profesional especializado.

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Trastorno de Estrés Postraumático

¿Qué es el trastorno de estrés postraumático?

El trastorno de estrés postraumático se conoce en inglés por sus siglas PTSD. Es un trastorno de ansiedad que puede surgir después de que una persona pasa por un evento traumático que le causó pavor, impotencia u horror extremo. El trastorno de estrés postraumático puede producirse a raíz de traumas personales (por ejemplo: violación, guerra, desastres naturales, abuso, accidentes serios o cautiverio) o por haber presenciado o saber de un acto violento o trágico. Aunque es común pasar por un breve estado de ansiedad o depresión después de dichos eventos, las personas que sufren de trastorno de estrés postraumático siguen "volviendo a vivir" el trauma; evitan a las personas, los pensamientos o situaciones relacionadas con el evento y tienen síntomas de emociones excesivas. Las personas con este padecimiento sufren estos síntomas durante más de un mes y no pueden llevar a cabo sus funciones como lo hacían antes del suceso traumático. Los síntomas del trastorno de estrés postraumático por lo general aparecen en un período de tres meses luego de la situación traumática; sin embargo, a veces se presentan meses o hasta años después.

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¿Qué tan común es el trastorno de estrés postraumático?

Los estudios sugieren que entre el 2 y el 9% de la población tiene cierto grado del trastorno. No obstante, la probabilidad de sufrirlo es mayor cuando la persona se ve expuesta a múltiples traumas o a eventos traumáticos durante su niñez y adolescencia, especialmente si el trauma dura mucho tiempo o se repite. Se ven más casos de este trastorno entre la población joven de las ciudades y entre personas que han inmigrado recientemente de países en donde han habido problemas. Parece ser que las mujeres sufren más del trastorno de estrés postraumático que los hombres. Quizá el grupo de personas que se asocian más con este trastorno es el de los ex-combatientes: antes a este trastorno se le conocía como "neurosis o fatiga de guerra". La Asociación Americana de Trastornos de la Ansiedad observa que del 15 al 30% de los tres millones y medio de hombres y mujeres que combatieron en Vietnam han sufrido del trastorno de estrés postraumático.

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¿Cuáles son los síntomas del trastorno de estrés postraumático?

Aunque los síntomas de las personas que sufren de trastorno de estrés postraumático pueden ser muy diferentes, por lo general se incluyen en las tres categorías siguientes:

• Repetición de la vivencia: La persona frecuentemente tienen recuerdos o pesadillas repetidas sobre el evento que les causó tanta angustia. Algunos pueden tener "flashbacks", alucinaciones u otras emociones vívidas de que el evento está sucediendo o va a suceder nuevamente. Otros sufren de gran tensión psicológica o fisiológica cuando ciertos objetos o situaciones les recuerdan el evento traumático.
• Evasión: Muchas personas con trastorno de estrés postraumático sistemáticamente evitan las cosas que les recuerdan el evento traumático. Esto puede llegar a causar evasión de todo tipo: pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el incidente y también actividades, lugares o personas que les recuerdan el incidente. Otras personas parecen no responder a las cosas o situaciones relacionadas con el evento y no recuerdan mucho sobre el trauma. Estas personas también podrían mostrar una falta de interés en las actividades que les eran importantes antes del evento, se sienten alejadas de los demás, sienten una gama de emociones más limitada y no tienen esperanzas sobre el futuro.
• Aumento de excitación emocional: Los síntomas de las personas en las que se ve un aumento en la excitación emocional pueden incluir sentir dificultades en quedarse dormido o no poder despertar, irritabilidad o desplantes de rabia, dificultad para concentrarse, volverse muy alertas o cautelosos sin una razón clara, nerviosismo o facilidad para asustarse.

Es importante saber que las personas con trastorno de estrés postraumático con frecuencia consumen alcohol u otras drogas como forma de automedicarse o hacerse sentir mejor. Las personas que tienen este padecimiento también pueden correr un riesgo más elevado de suicidarse.

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¿Cuál es el tratamiento para el trastorno de estrés postraumático?

Existen varios tratamientos para este trastorno, y cada persona responde de manera particular. El trastorno de estrés postraumático se puede tratar eficazmente con psicoterapia o medicamentos, o una combinación de ambos. La terapia del comportamiento se concentra en aprender técnicas de relajación o para sobrellevar la situación. Con frecuencia, esta terapia hace que el paciente se exponga más a la propia situación que le causa miedo como forma de reducir gradualmente su reacción a ella. La terapia cognitiva es el tipo de terapia que ayuda a las personas que sufren del trastorno de estrés postraumático a analizar más de cerca sus patrones de pensamiento y a aprender a dejar de pensar negativamente. La terapia de grupo ayuda a muchas personas con trastorno de estrés postraumático, al ponerlas en contacto con otras personas que han pasado por una situación similar y al saber que sus miedos y emociones son comunes. Frecuentemente se hace uso de medicamentos junto con la psicoterapia. Los antidepresivos y ansiolíticos podrían ayudar a reducir los síntomas como los problemas para dormir (insomnio o pesadillas), depresión y tensión nerviosa.

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