Este nuevo paradigma cultural que poco a poco va sustituyendo al racionalismo de los últimos siglos, lleva a considerar como importantes a todos los elementos que afectan a la salud: los corporales, los espirituales o propios del alma racional y volitiva y los psíquicos que pertenecen al inmenso campo de la afectividad. Entre estos aspectos son propios de la naturaleza humana los pertenecientes a la inteligencia, a la voluntad, y a la conciencia moral.
Los reduccionismos han resultado ser pocos racionales, aunque su surgimiento histórico fue en nombre de la "razón científica". La salud y la enfermedad no son estados puramente orgánicos y fisiológicos.
A.- ANTROPOLOGÍA
También son esenciales en materia de salud otros aspectos antropológicos y métodos terapéuticos descuidados por la ciencia racionalista y reduccionista. Entre ellos encontramos:
LA COMPRENSIÓN DEL SENTIDO DE LA PROPIA VIDA es decir la capacidad de responder al por qué y para qué de las decisiones de la propia historia personal. En esta comprensión de sentido, interviene más la inteligencia que la razón.
LA CAPACIDAD DE GOBERNAR LOS PROPIOS HÁBITOS OPERATIVOS A LA LUZ DE LA CONCIENCIA MORAL PERSONAL: En efecto, no le basta al ser humano con plantearse metas, gobernarse por objetivos o fines que dan sentido a cada acto propio; es también imprescindible la adquisición y desarrollo de aquellos hábitos de conducta que ya, desde Aristóteles se llaman virtudes morales; cuando ellas no existen o están subdesarrollados aparecen la ansiedad, la
angustia, la frustración que pone en peligro la salud total del ser humano.
EL CONOCIMIENTO DE SÍ MISMO: Surge de la experiencia de vida social,
familiar y de buenas amistades. Los otros son el espejo en el que descubrimos nuestras capacidades y limitaciones y también suelen ser la principal fuente de motivación en el trabajo y en el sufrimiento. Cuando este universo de conocimiento existencial está ausente se reciente la salud en todos los aspectos antes mencionados.
Un hecho singular en la tradición judeo-cristiana es la creencia en la existencia de ángeles buenos y ángeles caídos. Estos últimos pueden dañar al ser humano en su salud espiritual, síquica y somática. Su daño
llega sólo si, hay tolerancia divina. A veces en forma paradójica, esos daños son pruebas. Esos daños sólo pueden ser aliviados por medio de bendiciones especiales, oraciones de liberación y en casos extraordinarios exorcismos.
Monseñor Amorth -actual exorcista del Vaticano- en su obra "Habla un exorcista", refiere las palabras del jesuita Tonquedec:
"Hay un grandísimo número de infelices que aún no presentando signos de posesión diabólica, recurren al ministerio del exorcista para ser liberados de sus padecimientos: enfermedades rebeldes de curar, adversidades y desgracias de toda especie; los endemoniados son raros, pero aquellos infelices son legiones."
B.- REDUCCIONISMOS
Entre los aspectos metodológicos lo más importante es evitar los reduccionismos basados en prejuicios culturales o personales:
EL CIENTIFICISMO: Esta fue la tendencia dominadora del siglo XX, que excluye del campo de la medicina todo lo que se aparte de un diagnóstico mensurable, de un tratamiento alopático y de un concepto de enfermedad puramente orgánico.
LA RESIGNACIÓN ANTE LOS PROCESOS PATOLÓGICOS: El reciente auge de la Medicina Preventiva nos permite entender que el objeto primario de las ciencias de la salud es precisamente la salud y no la enfermedad. Quienes dominan la ciencia de prevenir poseen el don de sanar en grado más excelente que los que se especializan en diagnosticar la enfermedad y en tratar al enfermo.
EL OCCIDENTALISMO: Es una modo de llamar a un prejuicio muy extendido. Significa el rechazo de la ciencia y el arte de cuidar la salud con métodos alternativos al método puramente racionalista que heredamos de la modernidad europea. No obstante esa posición que no compartimos, hay otros métodos que sin ser orientales u occidentales son simplemente humanos. Por ejemplo el valor terapéutico de la empatía y la contención del paciente y del núcleo familiar en el delicado campo de los cuidados paliativos del enfermo que padece un mal irreversible. En estos casos, la medicina puramente sintomática y organicista tiene poco que ofrecer, el tratamiento más adecuado es el que responde mejor a la naturaleza humana, y es el que ofrece la medicina
psico-ánimo-somática.
CAMBIOS HISTÓRICOS EN LOS CONCEPTOS DE SALUD Y ENFERMEDAD
Nos basamos en el artículo del doctor D. Gracia, Historia del concepto de salud en "Dolentium Hominum", 37 (1988), pp. 22-27:
El concepto popular asoció y asocia "salud" con "vitalidad física" sin impedimentos.
Hasta épocas recientes los médicos consideraban la salud como al "ausencia de dolencias específicas orgánicas o funcionales".
Para las empresas de salud y las aseguradoras, la salud tiene un sentido funcional y utilitario. Salud significa "aptitud para un trabajo específico".
La Organización Mundial de la Salud define la salud “como el estado de perfecto bienestar físico, psíquico y social en interacción con el medio y no sólo la ausencia de dolor o enfermedad”. Se trata de un concepto
ambivalente, por una parte representa un progreso incluir los aspectos síquicos y sociales de la
salud y por la otra, encierra una exageración utopista: el estado de perfecto bienestar.
Este concepto introduce en la vida político-económica y en las empresas
esperanzas y pretensiones irrazonables dadas la condición real de la naturaleza humana.
Parece más realista considerar la salud como un estado relativo de bienestar, en el que coexisten factores personales (somáticos, síquicos y espirituales); ambientales y culturales dentro de esta amplia definición. También se debe hablar de "prevención" y de los "presupuestos antropológicos de la salud".
PRESUPUESTOS ANTROPOLÓGICOS DE LA SALUD
EL BIOLOGISMO: Entiende que la salud y la enfermedad son fenómenos del cuerpo que se tratan con medicación, internación o asistencia técnica (análisis, cirugías, etc.).
LA MEDICINA SICO-SOMÁTICA: Considera la interacción real de los aspectos somáticos y síquicos de la persona. Para ella, ya no es el cuerpo el que se enferma sino la persona: el yo unitario de espíritu y materia.
LA MEDICINA INTEGRAL O SICO-ÁNIMO-SOMÁTICA: Considera que el ser humano posee además del cuerpo y del psiquismo, una vida moral, valorativa que influye necesariamente en las condiciones de salud y enfermedad. En esta Medicina tiene cabida la aceptación de la enfermedad incurable, del dolor crónico y de la muerte con madurez, con contención dentro del marco de los cuidados paliativos. Además de los aspectos preventivos, ella tiene muy presentes los factores morales y también los condicionamientos culturales del momento.
LOS EFECTOS DE LOS DESEQUILIBRIOS ECOLÓGICOS O AMBIENTALES SOBRE LA SALUD INDIVIDUAL O COLECTIVA
Vivimos en una nueva cultura. La del transporte y los riesgos de accidentes; riegos laborales, stress, falta de descanso adecuado, ansiedad por el futuro, inseguridad sobre el presente.
Los aspectos morales del estilo de vida tienen un efecto negativo; la hipocresía, la doble vida, el habito del engaño y el fraude, el recurso a estimulantes
(como el alcohol, tabaco, cafeína, drogas), la promiscuidad sexual, la agresividad y la violencia, los odios y resentimientos, el exceso de interés por el aspecto externo (la anorexia, la bulimia).
Dentro de lo recomendable para mejorar la calidad de vida y el cambio de hábitos se pueden mencionar las siguientes conductas:
· Llevar una vida sana valorando y respetando los horarios de reposo
· Mejorar la alimentación cuidando la calidad y evitando los excesos y la carencias
· Reencontrarse con la naturaleza, practicar deportes y valorar el ejercicio físico
La prevención es fundamental y es siempre mejor que curar. Es mucho más que un acto médico-sanitario, es un enfoque cultural de las cuestiones de la salud.
PREVENCIÓN ESTRICTAMENTE MÉDICA
· Tratamientos con medicamentos homeopáticos;
· Educación en temas de alimentación, ejercicio y descanso;
· Chequeo y controles periódicos;
· Instrucción sobre comportamiento y hábitos que inciden en la salud y la enfermedad.
PREVENCIÓN DE TIPO SOCIAL Y CULTURAL
· Prevención de las llamadas "enfermedades sociales" (narco-dependencia, alcoholismo, tabaquismo, enfermedades
transmisibles).
· Educar sobre factores de riesgo por grupos sociales específicos: adolescentes, mujeres, ancianos, empresarios, etc.
· Educar sobre aspectos de riesgo del uso de electrodomésticos, transportes, etc.
RELACIÓN PERSONA-MUNDO
La relación yo-mundo ha sido concebida muy diversamente a lo largo de la historia. En las culturas del Lejano Oriente se considera la no distinción real entre el mundo de la naturaleza y el mundo humano. Lo que ocurre en los procesos de la naturaleza, ocurre simultáneamente y necesariamente en las personas. Por eso mismo, se hace imposible concebir una persona sana en un medio insalubre, tanto en lo físico como en lo anímico y psíquico.
En otras culturas, como la Grecia clásica, se llegó a pensar con Platón, que la relación hombre-mundo material es de tipo dualista. El hombre “real” sería solamente su “alma” y su “espíritu”. El cuerpo en cambio sería un vestido,
una morada o una cárcel.
Para esta manera de entender la condición humana en el mundo, cuando se enferma el cuerpo, no se enferma el hombre. Y cuando el “espíritu” sufre, el cuerpo no tiene porqué reflejarlo.
Un caso de excepción, sin embrago lo encontramos en Hipócrates. Para él “la amistad” (filia) hacia el enfermo es parte del tratamiento médico, y también es parte esencial en el diagnóstico.
Tal vez se podría decir que Hipócrates fue precursor de lo que hoy llamamos “empatía” en la relación médico-paciente. Pero no menos importante en este gran médico fue su convicción que la vida moral es parte de la salud integral del hombre. De hecho, el Juramento Hipocrático es un código moral que reconoce la existencia de actos “intrínsecamente malos”, sin excepciones.
Con el correr de los siglos, en Occidente se desarrollaron diversos “modismos”, que transformaron radicalmente el modo de concebir la situación del hombre en el mundo. Sobre todo dos:
El “materialismo”, o “somatismo” u “organismo”, que no ve en el hombre nada más que órganos, fluidos y causas físico químicas en los procesos de salud y enfermedad.
Por otro lado, los “idealismos” o “espiritualismos” racionalistas, que llegaron a postular la no existencia, o no relevancia de la materia en la vida síquica y en la salud humana. En sus casos más extremos, como los de algunos grupos religiosos se llegan a considerar inaceptable la intervención médica sobre el cuerpo. La salud sería fruto exclusivo de la fe y la oración.
CAMBIO DE PARADIGMAS
Como se ve, a lo largo de la Historia se han dado y se dan “paradigmas” o “modos globales de pensar la realidad” muy variados.
En la actualidad el nuevo paradigma que parece surgir es el de la “Inter.-actividad”. En lenguaje de algunos se trata de un modo de pensar “holístico”.
Según otros “ecológico”. Tal vez lo más sencillo es llamarlo “integral” o “completo”.
En el campo de la salud y la enfermedad, todo esto significa dar un valor cada vez mayor a los esfuerzos “Inter.-disciplinarios”, sin prejuicios.
En la salud del ser humano intervienen factores somáticos, síquicos, anímico-morales, anímico-religiosos y también sociales. Enfermarse y curar no pertenece ya, al coto privado de algún especialista; es el resultado del trabajo concensuado, de un equipo de profesionales, con el paciente como participe necesario y responsable, en todo el proceso de la
sanación. |